Noticias:Palo porque bogas
Cuando Luis XIV, el rey sol de los franceses, decidía quebrar su
rutina, acudía rodeado de toda la corte a las fuentes del Palacio
de Versalles a tomar su baño anual, mojaba sus pies y salía entre
aplausos y vitores. Detrás de él, haciendo reverencias, los
preferidos del rey iban con sus rostros empalidecidos y empolvadas
pelucas, mientras afuera el pueblo, muerto de hambre y
de ignorancia, reclamaba las sobras de la mesa para disputárselas
con los perros y exhibían sus dientes podridos y sus cabezas
con apenas retazos de un cabello mugriento.
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