Niño Fósil

Teatro Consciente

Niño Fósil

Presentado por: | María Elena Mexía

Con la dirección escénica de la española María Elena Mexía y el texto de Albert Tola, se estrenará en Quito este monólogo interpretado por Alex Altamirano. Esta pieza plantea la idea sobre cómo gestionar el dolor y, en concreto, cómo lo abordamos en la sociedad contemporánea, al narrar una fuerte historia.


Sinopsis

Un adolescente, a cargo de su hermana, recibe abusos sexuales por parte del marido de ésta y, como consecuencia psicológica, por parte de sus compañeros de la escuela. Por vergüenza huye al bosque, dónde muere y se fosiliza. Mucho tiempo más tarde, recibe una visita o cree recibirla, pues el niño fósil es ciego, que le provoca el deseo de volver a hablar para contar su historia y salvar con ello al hijo de su hermana, o tal vez a él mismo.

Niño fósil es una pieza que plantea la cuestión sobre cómo gestionar el dolor y como abordarlo en la sociedad contemporánea. El texto dramático parte de dos posibilidades de relación con el dolor que sentimos: el enfrentamiento con éste, que nos conduce a un fortalecimiento interior sin tener por qué pagar el precio de una insensibilización, y la evasión del dolor como forma de endurecimiento, que es representada en la obra por la metáfora de la fosilización.

La denuncia de los abusos sexuales en la adolescencia frente a los mayores, el bullying en la escuela, y la insuficiente atención de esta problemática por parte del mundo adulto, así como de los responsables del sistema escolar, son casos dolorosos que deberían convertirse en ejemplos para un  mayor compromiso social y personal. Es a partir del compromiso con la temática del dolor en la adolescencia que el texto busca una dimensión social contemporánea.

Vivimos en un tiempo histórico donde los adolescentes tienen  la libertad de acceder a internet libremente y a comunicar sin filtros, y los adultos tienden a tapar problemas por miedo al qué dirán.  El abuso destroza la identidad y la confianza personal, la salud y la libertad de ser del individuo. La solución es perder el miedo a hablar, a contar la verdad y a educar a las personas bajo la premisa de que no es normal abusar de nadie y menos tapar el problema. 

La dirección se hace cargo de plantear la verdad del problema, de las consecuencias mentales, emocionales y psicológicas que encierra, para dar la solución a aquellos que han vivido el abuso.

Siendo una obra de teatro, se trabaja intensamente el conflicto a través de metáforas, como la fosilización, inspirándonos en el Butoh japonés. La voz, encuentra una metamorfosis en este desarrollo.  El aislamiento y olvido de uno mismo, es la llamada de esta puesta, que grita en el silencio la justicia y el amor. Los sonidos que quedan en el cuerpo, como eco de una vida que no pudo desarrollarse, salen en otras formas desde un cuerpo duro y privado de energía.  La dirección desarrolla el sonido desde las raíces más profundas del ser, los ritmos del cuerpo que busca respirar y revivir, los pensamientos fosilizados que se abren a la justicia, el tiempo y el silencio como ilusiones que no recordamos y que delinean nuestro tránsito en el crecimiento dentro de la vida y las formas en las luces y sombras que recuerdan memorias de algo que fue y no puede expresar.

Este texto es un viaje al interior del alma enferma que sufre y revienta en los abismos del cuerpo. Necesitamos mostrar el problema con una solución para romper tabúes, miedos y barreras. Es una vacuna social.

 

Escenario(s)

Jueves, Abril 12, 2018 - 19:30

Entrada: $10
A la venta en la boletería del Teatro Nacional Sucre.

Viernes, Abril 13, 2018 - 19:30

Entrada: $10
A la venta en la boletería del Teatro Nacional Sucre.