Orquesta de Instrumentos Andinos: nuestro legado

Orquesta de Instrumentos Andinos: nuestro legado

Noticia | Jul 20, 2020

En 30 años de trayectoria, la Orquesta de Instrumentos Andinos (OIA) ha sido un portavoz de la sonoridad mestiza de Ecuador. En la última entrega de esta crónica escrita por su aniversario, revisamos algunas experiencias, recuerdos y anhelos de sus integrantes.
 

Los conciertos son puentes, lugares donde los músicos y el público se encuentran. A lo largo de 30 años, la OIA ha brindado cientos de presentaciones. Muchas de ellas han quedado grabadas en la memoria de sus integrantes. Por ejemplo, para Luis Guevara, miembro fundador de la Orquesta, hay un instante en 1990 difícil de olvidar. "Considero que el concierto más satisfactorio es cuando todo el público siente contigo la música, en este caso, fue el primero que presentamos como orquesta en el Salón de la Ciudad, que dio paso a la aprobación del proyecto por parte del alcalde de entonces, Rodrigo Paz Delgado". 

Por su parte, Carlos Cevallos evoca otro momento particular, cuando la orquesta llevó el nombre y parte de la cultura del país a un encuentro internacional. "Una función que marcó la historia musical de la orquesta fue en octubre de 1998, tuvimos una presentación por la declaración de paz entre Ecuador y Perú en Brasilia, donde la OIA tuvo un papel protagónico e histórico al interpretar sus obras en un 'mano a mano' con la cultura musical peruana. Por su gran participación en dicho evento la orquesta recibió buenos comentarios en la prensa nacional e internacional", recordaban los músicos en una serie de entrevistas realizadas a inicios de este año por Jefferson Herrera, productor de la Fundación Teatro Nacional Sucre. 

En la historia de la OIA hay varios de estos instantes que edifican su legado. Fuera del país, la Orquesta ha llevado su sonoridad mestiza y andina al Festival Internacional de las Artes, en Costa Rica en 1994 y 2002. También se ha presentado en múltiples ocasiones en Colombia, una de ellas fue la gira binacional en 2010 junto a la reconocida agrupación de música llanera, Cimarrón, con quien recorrió las ciudades de Pasto, Popayán, Cali, Cartago y Bogotá. Su historial de viajes también registra conciertos en Perú en 1999; Chile en 2005, donde fue condecorada por la Cámara de Diputados; Rusia en 2006, Alemania en 2007, México en 2010 y una gira por Brasil en 2015, con fechas en Rio de Janeiro, Brasilia y São Paulo. 

Esta larga lista de conciertos y experiencias también incluye el estreno de obras escritas exclusivamente para su formato. Entre ellas, se destacan composiciones como Boletín y Elegía de las Mitas (2007) del aclamado compositor ecuatoriano residente en Alemania, Mesías Maiguashca; El compadre Huashayo (2012), compuesta por la maestra Gabriela Lena Frank; La Canción de la Tierra (2013), compuesta y dirigida por Mesías Maiguashca; Misa Ecuatoriana (2014) del maestro Segundo Cóndor; y la ópera La Flauta Mágica de los Andes (2018), adaptación musical de la célebre ópera de Mozart elaborada por los maestros Segundo Cóndor, Tadashi Maeda y Carmen Helena Téllez.

De estos hitos a nivel artístico, William Báez, músico que se incorporó a la Orquesta meses después de su fundación en 1990, comenta "son varias las actividades de la OIA que me han dejado muy buenos recuerdos, el concierto ofrecido en Moscú, por ejemplo. Los conciertos hechos con el maestro Wilson Haro, pues considero que él era muy prolijo en perfeccionar la música, y qué decir de La Flauta Mágica de los Andes, que fue todo un reto". Sobre esta ópera, Félix Castañeda, integrante de la fila de vientos agrega "la adaptación supuso para mí, como ejecutante de los toyos, una gran experiencia y un desafío técnico muy significativo".


La historia continúa. 


El pasado de la OIA es la raíz que nutre su presente y futuro. Al regresar a ver el camino recorrido, los músicos de la Orquesta piensan en el valor de su oficio. "Ser parte de la OIA en todo este tiempo ha sido para mí un proyecto de vida. Hacer realidad uno de los proyectos más emblemáticos de este país me hace sentir muy complacido y, a la vez, más comprometido para seguir adelante y fomentar el cultivo y difusión de la música ecuatoriana", menciona Antonio Cilio, uno de sus fundadores. Mientras Marcelo Rodríguez, instrumentista de cuerdas andinas que se unió a la Orquesta en 1991, opina "creo que la OIA ha labrado buenos cimientos en la cultura musical del Ecuador y de toda la región. Se ha constituido en un ejemplo a seguir, pues a partir de su conformación se han organizado en el resto de países andinos ensambles y grupos orquestales similares. Es muy grato ver la aparición de músicos jóvenes con gran talento artístico, para lo cual creo que se debería consolidar una escuela de formación permanente, elaborar tratados de orquestación y guías metodológicas que permitirán descubrir nuevos talentos para integrar la orquesta". 

Estas son algunas declaraciones de músicos que pertenecen a una orquesta multigeneracional donde conviven diferentes filosofías y anhelos. "Para mí es un honor formar parte de la nueva generación de músicos de la Orquesta de Instrumentos Andinos, y me veo en la obligación de resguardar el legado de esta orquesta, mantener vigente su historia y aportar con todo lo que me es posible al proyecto", dice Alexis Zapata sobre la importancia de este aniversario. 

Milton Castañeda, quien pertenece a la fila de vientos andinos desde 1994, también piensa en el presente. "Ahora mismo, en estos tiempos complejos, hay miembros de la orquesta generando nuevo repertorio con composiciones y adaptaciones; otros hemos aprovechado este tiempo para ampliar el repertorio solista, algún otro afina su manual de organología de instrumentos andinos, cada uno aporta desde sus propias fortalezas. Es complejo el panorama inmediato de las artes escénicas en el país y el mundo, pero es también una buena ocasión para reflexionar sobra la importancia del arte en nuestro tiempo".

Así, con un gran patrimonio artístico lleno de memorias y música, la Orquesta de Instrumentos Andinos se prepara para un mañana incierto por descubrir. Sin embargo, ahora es tiempo de celebrar. Diana Viteri, la única mujer que integra la Orquesta, hace la última invitación. "Llegar a tener 30 años como agrupación no es cosa fácil, tiene sus altos y bajos, y todo eso traspasa el tiempo para dejar un legado en la cultura del Ecuador y el resto del planeta. Un año más es un desafío más de supervivencia musical. Celebremos pues estas 30 'primaveras' de música compartida. A la salud de la OIA tomemos vinito y vamos al pastel… y sigamos haciendo mushiquita".